┬┐Por qu├ę so├▒amos?

Los neurólogos afirman que la función del sueño resulta de nuestra actividad cerebral y orgánica.
Los psicoanalistas freudianos ven en ella efectos compensatorios y fantasmas producidos por la libido, palabra latina que significa deseo, entendido aqu├ş como energ├şa de los instintos y de las tendencias que constituyen el fondo de la personalidad.
Los psicoanalistas jungianos explican que nuestros sue├▒os son portadores de mensajes simb├│licos, cuya interpretaci├│n es un buen medio para conocernos a nosotros mismos, para orientarnos cuando tenemos problemas ps├şquicos o materiales o cuando atravesamos momentos de confusi├│n. Los antiguos entend├şan sus sue├▒os como mensajes enviados por los dioses, para iluminarles, prevenirles, advertirles y guiarles.
Como ocurre a menudo, cuando los hombres se plantean una cuesti├│n de las llamadas ┬źeternas┬╗, cada especialista tiene una parte de la verdad, la cual se encuentra mediante una h├íbil s├şntesis de las respuestas que se nos proponen.
En cuanto a lo que nos interesa, podemos deducir que nuestros sueños resultan de nuestras funciones cerebrales y orgánicas, que son fruto de nuestros deseos satisfechos o inhibidos, que su desciframiento y su interpretación favorecen tomas de conciencia y que, finalmente, son portadores de mensajes simbólicos esenciales que se manifiestan ante nosotros como medida preventiva, que nos avisan de ciertas situaciones, circunstancias o acontecimientos futuros, para que podamos prepararnos para vivirlos serena y sabiamente.
No cabe duda de que debemos estar atentos a nuestros sue├▒os, a nuestra doble vida on├şrica, ya que resulta ser un buen medio de entrar en relaci├│n y en comunicaci├│n con lo absoluto, en comunicaci├│n con uno mismo.