Qué significa soñar con el Diablo

El diablo simboliza a las fuerzas oscuras del inconsciente que tienen una influencia peligrosa en la conciencia y conducen al desorden, a la violencia y a la brutalidad que comprometen el equilibrio psíquico.
La aparición del diablo en los sueños es una señal de alarma: indica el peligro que se corre si no se está en condiciones de dominar y dirigir las fuerzas que se desencadenan en uno mismo.
Puede indicar una regresión psíquica, pero también puede significar evolución y liberación en el plano espiritual. Símbolo del mal y del seductor, en su acepción negativa, el diablo representa la manifestación de las dudas del soñador sobre la moral habitual. Cuando es una persona conocida la que se presenta con vestidos diabólicos significa que existe una incompatibilidad entre el soñador y ese personaje; a menudo se trata del padre, que representa, especialmente durante la adolescencia, todo aquello que está todavía prohibido.
Cuando el demonio aparece para turbar los sueños de los niños, es el momento de que los padres y los educadores cambien de sistema, porque revela la atmósfera de miedo en la que vive el niño, llena de inútiles rumores e injustificados temores.
El pensamiento de Freud identifica al diablo con el padre terrible. El de Jung lo remite a un estado de sufrimiento y al sentimiento de culpa.
La interpretación popular lo ve como el presagio de un evento funesto: si Belcebú se presenta dotado en todo momento con cuernos, garras y cola, el soñador será engañado por falsos amigos o asediado por una mujer diabólica. Quien sueña que es perseguido por el diablo sufrirá tormentos; si es arrastrado por él, se verá amenazado de sufrir locura; si en cambio lucha contra él y no sale vencedor, desgraciadamente será víctima de algún maleficio. Finalmente, un diablo onírico que intenta embaucar deja presagiar que probablemente seremos objeto de traición por parte de alguna mujer.
La voz de los intérpretes de la Antigüedad dice que un demonio que vomita fuego y llamas hará triunfar sobre los adversarios. En cambio, si permanece tranquilo anuncia catástrofes: ¡conviene soñar con un diablo humeante! Maridos celosos, ¡atención!: un diablo tentador que promete placeres desconocidos promete en realidad infidelidad femenina. Si interrumpe la voluptuosidad onírica seremos felices en el terreno amoroso.

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