Qu√© significa so√Īar con una Prisi√≥n

La prisi√≥n nos comunica a trav√©s del sue√Īo que el castigo recibi¬≠do se debe al hecho de haber utilizado la propia fuerza ps√≠quica en una direcci√≥n equivocada. Revela tambi√©n un deseo de soledad, de interiorizaci√≥n y de meditaci√≥n para hallar la soluci√≥n a los problemas personales.
También puede querer decir que se está prisionero de los pro­pios límites, instintos y sentimientos, y de las propias pasiones. El carcelero, al igual que el guardia, el policía o el vigilante, sim­boliza el superyó que vigila, controla, juzga y castiga: puede tam­bién representar a la autoridad constituida.
La prisión es, para Freud, el inconsciente que detiene todo lo que es considerado reprobable por el superyó.
Para Jung, uno se convierte en prisionero de sí mismo cuando la introversión es excesiva.
Ver una prisión a lo lejos hace, para la interpretación popular, prever dificultades, pero de poca importancia, dado que se ve desde fuera, desde la libertad. Entrar en la prisión alude a asumir nuevas responsabilidades en la vida, aunque, en algunos casos, también puede significar problemas de salud. Ser encerrado en una cárcel presagia una ralentización de las propias actividades, mientras que ser liberado de la prisión anuncia un merecido re­poso.
Para los int√©rpretes de la Antig√ľedad, es un sue√Īo de mal au¬≠gurio que anuncia disgustos y enfermedades. Es aconsejable, despu√©s de haber so√Īado que ha sido hecho prisionero, renun¬≠ciar a los viajes previstos y esperar obst√°culos en alg√ļn proyecto. El √ļnico consuelo es que quien tenga problemas los resolver√°.