El dedo meñique o de Mercurio

En este dedo se hallan numerosas revelaciones sobre la personalidad de todo ser humano. De hecho,- indica las características en que los efluvios de Mercurio matizan su carácter, según especificamos a continuación para las formas distintivas generales.

El dedo meñique largo de los analistas

Una apreciable longitud en el meñique debe interpretarse como señal de gusto por la ciencia y por cuanto se relacione con la tecnología. Es asimismo indicativa de inteligencia y capacidad para el análisis. Asimismo, los poseedores de este dedo se hacen notar por su elocuencia y su adaptabilidad.
Es peculiar que casi nada les parezca insufrible y sólo se fijen en si deben pasar por ello o les conviene rechazarlo. No son particularmente rápidos para tomar decisiones, pero cuando adoptan una es porque han comprobado mediante análisis muy válidos que les aportará el resultado pretendido.
También son excelentes comerciantes y comunicadores. Sin embargo, debe destacarse que entre sus mayores defectos se encuentra el de la inseguridad. Pese a todo lo dicho sobre su capacidad para analizar posibilidades, debe destacarse su considerable limitación cuando se trata de mantener el mismo rumbo o el mismo esfuerzo durante largo tiempo.

El dedo meñique tan largo como el anular, de los vendedores

Esta característica determina que el consultante posea un considerable poder de convicción. Se ha dicho que este es el dedo de los vendedores, aunque los grandes quirománticos lo han llamado también el dedo de los profetas.
Es de notarse la capacidad de estas personas para expresar ideas de forma convincente a partir de los más diversos temas. Se diría que tienen la capacidad para hacer de la charla un espectáculo del máximo interés.
No obstante, no se trata siempre de personas de intención intachable. Sin duda tuvieron este dedo los políticos y los charlatanes que pasaron a la historia por su capacidad para aprovecharse del influjo que sus frases ejercieron sobre sus oyentes.

El dedo meñique corto de las mentalidades ágiles

Es el dedo de la máxima agilidad mental. Se trata de una persona de ingenio tan veloz como agudo. Y casi sin duda que le gustará esgrimirlo como florete capaz de herir como jugando y trazar figuras de las que no pueda pensarse que puedan causar daño o, por lo menos, constituir una crítica tan justificada como original o impensada. Por otra parte, estos esgrimistas y malabaristas del pensamiento pueden destacar igualmente en la literatura y en la ciencia. Se obsesionan en la resolución de un problema, se sumergen hasta sus profundidades y pronto afloran con la solución. Otra de sus características es el carácter infantil que conservan a lo largo de toda su vida. Pero, como los propios niños, tienen una tendencia permanente a la crueldad y al cambio incesante de opiniones y convicciones.

El dedo meñique puntiagudo de los pensadores

Las personas que muestran este dedo tienen particular tendencia a la meditación. Se sumergen constantemente en las cuestiones más trascendentes de la existencia y sacan de ellas auténticos tesoros, que comparten gustosamente con cuantos se acercan a escucharles o leen sus obras. Poseen asimismo grandes cualidades para la diplomacia y, en general, para las relaciones públicas, superando en beneficio de los demás su natural inclinación al aislamiento.

El dedo meñique achatado o cuadrado de los inquietos

La potencia básica de este dedo es la comunicación. Es propio de sujetos con imaginación e ingenio. Asimismo, señala a astutos comerciantes y a investigadores o científicos. Es notable la habilidad con que las personas poseedoras de este dedo manejan la lógica y se valen de esta facultad para favorecer sus intereses particulares. Si de algo deben cuidarse los poseedores de este dedo, es de la viveza de su genio y de la facilidad con que se desatan sus sentimientos. De hecho son personas capaces de enamorarse perdidamente en una hora y, después de años de pasión, o sólo de minutos, pasar al desencanto más absoluto. También debe advertírseles contra su tendencia a dejarse influenciar por los demás, lo que les expone a repetidas y penosas decepciones.

El dedo meñique espatulado, de los fisicoculturistas

Este dedo anuncia a quien gusta de cultivar la condición de su cuerpo o tiene necesidad de entregarse a alguna actividad física, como la del baile o la gimnasia. A veces estas personas actúan como fanáticas de la salud, mostrándose en plena carrera al despuntar el sol, o lanzando despiadadas toses y miradas sobre los fumadores que encuentran en los lugares públicos. También muestran dotes para la especulación.
Saben percibir las oportunidades comerciales o financieras y poseen una muy confiable visión. Respecto a sus defectos, debe advertírseles contra los arrebatos de genio, que luego son causa de que repetidamente deban pedir disculpas o hacer compensaciones, ya que esta es una de sus tendencias más acusadas. Asimismo, deben cuidarse de los estragos que causan en ellos el éxito y la inclinación al derroche.

Signo Géminis