La influencia de Marte sobre Sagitario

Se sitúa a 228 millones de kilómetros del Sol y tarda 687 días en dar la vuelta a su alrededor. Sus días se alargan más que los de la Tierra, empleando 40 minutos más que nuestro planeta para realizar una vuelta completa sobre sí mismo. Ares o Marte es el planeta que propicia la lucha por la vida. Está domiciliado en el signo de Libra y en el de Sagitario, aunque sobre esto último existen dudas justificadas. Podría tratarse de uno de los varios errores que se han hecho tradicionales en la astrología, pues empieza a ser reconocido que el regente escorpiano es el gélido Plutón, como se explica en el apartado correspondiente.

Marte, señor de toda lucha

Este dios, que según el calendario de Filocalo nació un primero de marzo, determina la intensidad del aliento que hay en todo ser humano para vencer el temor o la pereza y lanzarse a conquistar lo que realmente desea. No obstante, desde hace muchos milenios se ha considerado sólo una de sus facetas, la más negativa, pues llama mucho más la atención que las positivas: la de dios de la violencia y la muerte antinatural. Por esta razón Sófocles fue el primero en señalarlo como deidad maléfica, pero los iniciados nunca lo han contado entre las divinidades de la dimensión inferior, por más que sus devotos tampoco lo hayan mencionado en sus plegarias funerarias o para protegerse contra epidemias y plagas en general.
No es arbitraria la razón que hacía exclamar a los triunfadores: ¡Marte nostro!, pues esta frase que significa simplemente que lo que se posee es un producto del propio esfuerzo encierra el orgulloso anuncio de que se ha obedecido el mandato de «ganarás el pan con el sudor de tu frente», con el empleo de tu cabeza, que es el instrumento que centra la ambición de poseer el arma más poderosa: el cerebro materialista.

Reconozco que mi hijo es el más odioso

Este hijo de Júpiter y de Juno (por más que Ovidio, en su calidad de iniciado, hubiera insistido en que Marte nació sin concurso de varón, sólo por la polinización que en el vientre de Juno hizo una flor) es representado como hombre de gran estatura, musculatura y belleza —dato de suma importancia—, con la cabeza cubierta por un casco muy brillante pero con frecuencia adornado con la figura de un ave de carroña —detalle de valor para los iniciados—, la diestra armada con una lanza y el brazo izquierdo prendido al escudo de cuero y desnudo o vistiendo una clámide negra y ligera. Sólo ocasionalmente se le describió con barba. También hay que subrayar que el espíritu conflictivo y agresivo de Marte le valió llegar a ser visto con desagrado por todos los dioses, incluyendo a su padre, Júpiter, que no se contenía en expresar ante cuantos le oyesen que Marte le resultaba el más odioso de los inmortales. Y le complacía saber que Minerva, símbolo del valor supeditado al cálculo, había conseguido vencerle repetidamente.

La sabia y aguerrida hermana del impulsivo Marte

Marte es el prototipo del guerrero que pelea a pie, cuerpo a cuerpo, por su valor y su fuerza, sin dobleces ni trampas ocultas. Se traslada en carro de agua tirado por cuatro o simplemente dos caballos que, dentro de lo esotérico, le asocian a Júpiter y a Neptuno.
Pero Minerva, su hermana, nacida precisamente de la cabeza de Júpiter —la representación ocultista de la cabeza es aquí muy importante y está en relación directa con la violencia como producto de apertura o cierre de la «oquedad telepática»— y tan hábil y arrolladura combatiente como Marte, se enorgullecía de lo que les diferenciaba: ella se negaba a convertirse en fiera. Era, precisamente, producto de una cabeza abierta.

Significados del nombre de Marte

Su apelativo más antiguo es el asirio Meinodach, luego está el ya más reconocible Mars, del etrusco Maris. Hay que decir que no se ha logrado establecer claramente la etimología de su nombre. Ares podría provenir del etrusco àro, airo, que significa matar, o tal vez de aris, enemigo. Se ha querido relacionar con la raíz etrusca marmaris, que significa varón, asociándolo a fuerza generatriz, característica de la primavera. La palabra griega ares poseía significados de pelea, pugna, conflicto. Pero también se invocaba a Marte con el nombre de Silvano, como cuenta Catón que lo hacían los pastores, que lo reverenciaban a pesar de relacionarlo con su peor enemigo, el lobo, del que le pedían protección. Ya hemos dicho que el dios Marte peleaba a pie. De hecho, se le describe haciéndolo poseído por una huracanada locura homicida, con gestos y ademanes de una soberbia insultante hasta el máximo grado de la injuria y del desafío, con los ojos teñidos por la ira, emitiendo voces tan roncas como huesos y cristales que fueran quebrantados al unísono y dedicado a reducirlo todo a trozos y astillas, particularmente murallas y máquinas de guerra. Lo suyo es demoler los obstáculos, pasar por encima de la resistencia.

Dios de la ambición y la actividad

Marte otorga, pues, la mayor potencia a la actividad humana. Con bien fundadas razones las civilizaciones antiguas lo consideraban el dios de la guerra. Y hay que considerar que esto fue así desde los sumerios. Para los caldeos fue el terrible Nergal, señor de las batallas, que con los griegos pasó a ser reverenciado como Ares-Marte.
Es un hecho el que todos los pueblos de la Antigüedad, así como los que hoy siguen aislados de la civilización, mantienen entre sus deidades un lugar preferente para la que les faculta para defenderse de sus enemigos, atacar con trabajo al hambre y mantener una orgullosa conciencia de su existencia.

Bajo el influjo devastador del rojo

Claudio Tolomeo redujo a un estricto pero acertado común denominador la función de Marte: secar y quemar, lo cual está en concordancia con su color rojo, que es también el de la sangre y, por cierto, el color que más excita, irrita, activa e incluso enferma a los seres humanos y a muchos animales, particularmente al toro, del que tanto se ocupa Venus, hermana y amante del terrible Marte. Algo profundamente misterioso se oculta detrás de estos simples datos; algo que merece ser tratado en un libro dedicado a los horrores que subyacen en la rueda zodiacal. Marte representa la figura del amante que no aspira a pasar de la esfera puramente sensorial, aunque Hornero matiza sabiamente esta afirmación y describe a un dios guerrero que con frecuencia parece gustar más del romance que del combate. También es cierto que Marte dio lugar a un enorme escándalo entre las deidades cuando el Sol le acusó de haber pasado el día haciendo el amor con su hermana Venus, esposa de Vulcano, quien precisamente aprisionó en una red a los adúlteros, sorprendiéndolos en un momento de éxtasis y exhibiéndolos así, inmovilizados, desnudos y humillados, ante todo el Olimpo, donde resonaron las carcajadas y se prodigaron las burlas.

Cuando se conozca a Marte, se entenderá la mecánica del éxito

Todo lo anterior está ampliamente avalado, aumentado y matizado por la sabia y aún mal comprendida astrología. De hecho, los fenómenos lunares constituyen apenas una anécdota dentro del complejo cuadro de las influencias astrales sobre la personalidad y la susceptibilidad hacia ellos de los seres vivos.
Resulta ya urgente efectuar trabajos semejantes con pleno respaldo científico sobre el influjo del planeta Marte. En el ámbito de la violencia delictiva será ya preciso hacer la estadística teniendo en cuenta la carta natal de los detenidos por la policía o de los hospitalizados como resultado de riñas, atracos y venganzas. Sin duda se encontraría en la mayoría de los casos una poderosa influencia del planeta que emite un tono rojo sobre el caudal del aura universal en los días de la realización del delito. Resultará particularmente revelador el índice de las venganzas, ya que evidenciará la diferencia temporal existente entre la ofensa o daño que motivó el delito y la respuesta agresiva del afectado que, sin duda, mostrará preferencia por los días en que el aura de la Luna o de Marte es atraída con preferencia sobre los demás por el aura universal, agigantando los apetitos revanchistas que la inmensa mayoría o la totalidad de los humanos sufren alguna vez y que aumentan peligrosamente Marte Vengador.

Aportaciones de Marte a Sagitario

Gran confianza en sí mismo. Necesidad de buscar acción, de correr riesgos. Etapa crítica en cuanto a sus convicciones personales.

Despojos de Marte en Sagitario

La tendencia al riesgo puede volverse temeraria. Posibilidad de accidentes, de operaciones quirúrgicas y de recaídas importantes. La libertad personal puede verse comprometida.