Introducción a la baraja gitana

Para conocer la historia del pueblo gitano tenemos que remontamos al a√Īo 1000 de nuestra era, donde encontramos un pueblo llamado los “roman√≠es”, que desde la India vagaron a Oriente Medio y penetraron en Centro Europa. Este pueblo, que viv√≠a en caravanas y campamentos de tiendas, compart√≠an su vida de forma muy cercana a la naturaleza, por lo que sus creencias estuvieron inmediatamente relacionadas con animales, plantas y otros elementos naturales que jugaron un papel muy importante en sus vidas cotidianas.

Para un gitano, aspectos como que una abeja entrase volando en su tienda se convert√≠a en una se√Īal de buena suerte. Tambi√©n por la noche la contemplaci√≥n del cielo era importante; as√≠, ver una estrella fugaz era un elemen¬≠to de buena suerte; pero aspectos como ver caer un √°rbol abatido por un rayo o, simplemente, arrancado por el viento era un terrible mal presagio, hasta el punto que cuando ten√≠an que talar un √°rbol llegaban incluso a taparse los o√≠dos para no escuchar los gritos del esp√≠ritu del √°rbol al morir.

En lo que respecta a la recogida de plantas, este hecho era un elemento habitual para los gitanos, que gracias a ellas cocinaban, realizaban infusiones o preparaban recetas con un cierto contenido m√°gico. Unas de las plantas que eran recogidas con gran entusiasmo y ceremonial eran las ortigas, que luego se coc√≠an y consum√≠an; sin embargo, esta recolecci√≥n, deb√≠a hacerse antes del primero de mayo, puesto que si se hac√≠a pasada esta fecha, el recolector se arriesgaba a despertar las iras del demonio y caer en la mala suerte. Los gitanos culpaban al diablo de estropear las moras a finales de oto√Īo y tambi√©n consideraban como s√≠mbolo de mala suerte recoger caracoles como comida, ya que estas criaturas viv√≠an llevando la casa a cuestas igual que hac√≠an ellos.

Entre otras curiosas costumbres, los gitanos se proteg√≠an de los ladrones de caballos dando de comer a este animal un trozo de pan mojado con tres gotas de la sangre de un ni√Īo.

La adivinaci√≥n ha sido un elemento muy importante en el pueblo gitano. La buena ventura, la lectura de la mano y el echar las cartas ten√≠an una trascendencia vital en las reuniones que se celebraban durante casi todos los d√≠as de la semana; en ellas se aprovechaba para hablar de sus sentimientos y frustraciones, preparando, seg√ļn los resultados de la adivinaci√≥n, los planes para el futuro.

Uno de los elementos fuertes de la adivinación eran las cartas, la baraja gitana, que a la vez tenía un poder místico y se convertía en una fórmula para anticipar situaciones favorables o desfavorables. A través de las cartas el gitano podía escoger cuál sería su futuro o enfrentarse al que inexorablemente le predecía la baraja.

El origen de las cartas utilizadas para la adivinaci√≥n por el pueblo gitano parece provenir del centro de Rusia; en estas figuras vemos una mezcla de s√≠mbolos, algunos naturales, otros animales e incluso del propio cristianismo. Toda esta simbolog√≠a comporta un origen entremezclado del suroeste de Rusia, del pueblo eslavo, los bizantinos, los isl√°micos, griegos y tambi√©n romanos, lo que le da una riqueza universal. Quiz√° esta riqueza de relacio¬≠nes hizo que la baraja gitana se acabase relacionando con las que hoy denominamos barajas espa√Īola o francesa, y, de esta forma, vemos que cada una de las cartas gitanas se puede relacionar, como he hecho en este libro, con una carta espa√Īola, de igual forma que podr√≠a relacionarse con una carta de la baraja francesa.

En la baraja gitana vemos que de muchos de estos s√≠mbolos surgen figuras tales como el sol, la estrella, el bosque, etc., que servir√°n para dar protecci√≥n, conocimiento o advertencia y que indudablemente acercan tanto al tirador como al consultante con la naturaleza. En definitiva, las im√°genes de las cartas se convierten en s√≠mbolos de fuerzas naturales que el gitano aprende a manejar para su provecho o para el provecho de los dem√°s. Las cartas se convierten en √ļtiles herramientas para resolver los problemas personales y para guiar al consultante en sus futuros aspectos de la vida.

En realidad no sólo los gitanos pueden interpretar las cartas de su baraja, sino que también las personas ajenas a este pueblo pueden hacer la lectura de forma intuitiva gitana, pero para ello es importante que haga como ellos: dentro de una postura liberadora, intuitiva, cercana a la naturaleza que servirá para prevalecer dentro de una atmósfera relajada, feliz y alegre.