Los Arcanos que no te gustan: tu parte m√°s oscura

El Tarot , obrando por arquetipos y resonancias, es lógico que cuando lo miramos, nos haga sentir impulsos emocionales de estado primitivo. Muchas personas le dirán que no le gusta este Tarot, y que prefieren por ejemplo el de Etteila, el de Belline o el Tarot Egipcio. A la inversa de éstos, el Tarot descorteza y limpia el alma por completo, a imagen de La Torre. Difícil permanecer indiferente frente a un juego que desvela tan claramente el suyo. Entendámonos bien: no es nuestra intención denigrar la aptitud de los juegos de cartas anteriormente citados para desarrollar nuestras capacidades mediumnicas, por poca afinidad que sintamos hacia ellos. Pero su valor como herramientas de conocimiento de uno mismo es muy discutible. Basta para darse cuenta de ello, colocar en la pared de su casa la carta de El Diablo, la Luna o El Mago. Utilice alternativamente, la de los Tarot mencionados y las cartas del Tarot . Comprobara, sin ninguna dificultad, una diferencia en el modo de reaccionar de sus amigos. Los primeros sólo provocarán, en el mejor de los casos, una reflexión surgida del intelecto, mientras que los arcanos nacidos del Tarot serán sentidos de manera más profunda, produciendo algunas veces dentera o irritabilidad incontroladas. Estas reacciones no son neutras: corresponden generalmente a un aspecto de la personalidad que su interlocutor desea ocultar. Que usted desea ocultar. Así pues, vamos a comenzar un nuevo viaje con el Tarot.
Comience por escoger las cartas: las que usted rechaza habitualmente, las que le son m√°s antip√°ticas, las que le parecen m√°s simp√°ticas, las que usted siente como “luminosas”, y por √ļltimo aquellas aciagas hacia las que no experimenta ning√ļn sentimiento en particular. Puede ser que para terminar, no obtenga m√°s que 2 √≥ 3 montones. Cada una de estas cartas posee – nunca se lo repetir√© suficientes veces -un polo positivo y un polo negativo. Ser√≠a muy f√°cil trabajar sobre las cartas con las cuales se siente usted en principio en armon√≠a. Esta perspectiva, lejos de ser interesante, puede ser considerada paralelamente con el trabajo que nosotros preconizamos. En resumen, podr√≠a decirse que el trabajo sobre las cartas ” negativas‚ÄĚ, procede de un tratamiento de fondo, a la inversa que el de las cartas “positivas”, que revela un tratamiento sintom√°tico.
En la gran parada de nuestras antipat√≠as est√° generalmente la carta XIII, corrientemente denominada “la Muerte” por los imitadores y a menudo desgraciadamente int√©rpretes del Tarot . Observemos en primer
lugar que esta carta, SIN NOMBRE, no posee ning√ļn cuadro para prescribir un nombre, a la inversa del LOCO, que posee un espacio en el cual escribir unas cifras, que puede ser el 0 √≥ el 22, es decir; al comienzo o al final de la “psicoterapia tarol√≥gica”. Las mentes religiosas podr√°n ver en ella una alusi√≥n a Dios, “El que no tiene NOMBRE”, lo que es una eventualidad que nosotros no vamos a excluir. Sea lo que sea, un estudio objetivo de esta carta nos muestra que no es la muerte.
¬ŅY este esqueleto?; dir√° usted. ¬ŅQu√© esqueleto?. ¬ŅNo le parece a usted que este “cad√°ver” tiene m√°s carne que huesos?. ¬ŅPor qu√© se pondr√≠a un traje y una m√°scara para desenmascararnos?. Observe en sus manos… ellas nos har√≠an inclinarnos en favor de esta hip√≥tesis. ¬ŅLa cabeza de un muerto?. Acerqu√©monos m√°s… ¬ŅNo encuentra usted que se parece m√°s a una fantas√≠a de una comedia art√≠stica?. El uso de un Tarot transparente nos permitir√≠a demostrar (pues hemos hecho la experiencia) que tras esta apariencia de carnaval se oculta la cara… del LOCO. ¬ŅAsombroso, no?. Pasemos a la guada√Īa. Es roja, s√≠mbolo de vida, de vitalidad. De la sangre de sus v√≠ctimas, dir√° usted. ¬ŅPero hay verdaderamente v√≠ctimas o se trata, una vez m√°s todav√≠a, de una puesta en escena destinada a crear un choque emocional?.
Col√≥quese en la posici√≥n de este llamado esqueleto. Imposible para segar vidas. ¬ŅVerdad?. ¬ŅNo es eso?. F√≠jese bien, este personaje, en su vestido de color carne. Est√° en una posici√≥n fant√°stica para barrer.
¬ŅQu√© es lo que nos espanta de esta carta?.
Una respuesta superficial no mostrar√≠a m√°s que el miedo a la muerte. Pero esta carta indica sobre todo, un cambio brutal. Decisivo. Incisivo. Que requiere toda nuestra voluntad. ¬ŅY que m√°s anclado en el hombre que el miedo a un cambio, que le pone en tela de juicio, que le obliga a preguntarse sobre la propia naturaleza de su identidad?.
¬°Atenci√≥n!. Nosotros lo √ļnico que hacemos es indicar pistas, se√Īales. En ning√ļn caso ponemos balizas y l√≠mites pues lo que cuenta aqu√≠, es su propia respuesta, la que usted mostrar√° en funci√≥n de su experiencia personal, de su vivencia. La riqueza de las cartas del Tarot carece de anomal√≠as, al menos en lo que nosotros percibimos c√≥mo tal, es decir todo a la vez en su complejidad y su ambig√ľedad. La CARTA XIII puede, por ejemplo, revelar una debilidad frente a los dem√°s, un miedo de tener que barrer todo lo que hay de ficticio en nuestra vida, un cierre de las emociones (observe c√≥mo el “vestido” del personaje principal parece apretado a nivel del plexo solar) o una manipulaci√≥n de los dem√°s destinada a ocultarse mejor.
Observemos ahora la famosa TORRE, que provoca generalmente un escalofr√≠o en la gente. ¬ŅEs tan catastr√≥fica como nuestro miedo nos lo confiesa?. Adem√°s, la TORRE puede tambi√©n significar, en un sentido restringido, un derrumbamiento de aquello en lo que creemos, pero s√≥lo si lo concebimos en el sentido m√°s amplio, sacando al Tarot del estrecho cuadro de los trozos de cart√≥n en los cuales est√°n impresos estos s√≠mbolos, pudiendo a continuaci√≥n centrar el Tarot en el caso particular de aquel que lo “tira”. Seg√ļn los Tarot, esta carta se la ha renombrado como: “CASA DE DIOS “, “TORRE DERRUMBADA POR EL RAYO”… Pero nadie puede afirmar, despu√©s de un estudio atento de este arcano, que las esferas de color que parecen caer del cielo (o que suben hacia √©l), sean balas de ca√Ī√≥n, o de granizo, o piedras de la TORRE, que, por otro lado parece perfectamente estable. Nadie puede afirmar de ning√ļn modo que los personajes que est√°n en la carta est√°n haciendo… (¬ŅQu√©?. ¬ŅCabriolas?. ¬ŅQui√©n detiene su ca√≠da?), se hayan ca√≠do del la susodicha Torre; nada permitir√≠a afirmar con certeza qu√© es lo que se introduce en la cima de la Torre (la llamada cima se abre como una tapadera… ), sea un rayo o fuego o m√°s bien un plumero o la lengua de un animal fabuloso ( ¬ŅHa dicho usted matorral ardiente?)…
De hecho, esta carta es t√≠pica de la ambig√ľedad del de Tarot , por as√≠ decirlo, a la manera de la posada espa√Īola, del psicoan√°lisis, o de cualquier otro m√©todo de investigaci√≥n personal, donde no es f√°cil encontrar lo que se aporta en ella: miedo de caer de lo alto, de la destrucci√≥n, de la muerte, de la derrota, pero tambi√©n miedo de una eventual “limpieza interior”, tal como lo ha traducido Pierre Rey en su notable obra: “Una Estaci√≥n en Casa de Lacan”.
La TORRE. ¬ŅQu√© casa puede ser igualmente Dios?. Quiz√° se trate de nuestro cuerpo, o de nuestro esp√≠ritu, asiento de la chispa Divina. Regenerarse, retornar al centro de s√≠ mismo, puede ser una prueba terrible. En este caso, hay que examinar a los personajes de la carta que est√°n cayendo. Pero puede ser tambi√©n una fiesta. Nada falta para ello: cabriolas, confetis y este plumero divino que limpia nuestro organismo (material o espiritual) suavemente, como para preparar la llegada de un invitado inesperado. La torre se vac√≠a en el interior para dejar paso a la inspiraci√≥n proveniente de lo Alto. Pero a√ļn es preciso para eso, que hayamos tomado consciencia de las “ventajas secundarias” de nuestras neurosis, con el fin de gestionarlas lo mejor posible.
Otra carta malquerida: El COLGADO. Aparentemente se observa en ella a un personaje colgado por los pies. ¬ŅCarta de prueba, de obst√°culos?.
Seguro, pero tambi√©n la de la reflexi√≥n, la de la espera. El nudo que ‚Äúsujeta‚ÄĚ al personaje en cuesti√≥n es muy flojo. De hecho, podr√≠a f√°cilmente liberarse de √©l. Ser libre, ¬Ņno es, acaso, tomar consciencia de sus cadenas?. El hombre est√° inmovilizado por las convenciones, por su pasado, o porque se trata de una etapa necesaria para su evoluci√≥n. Algunos ven en esta carta la del karma y la de las vidas anteriores, del peso de nuestros pecados pasados que estamos condenados a expiar en esta vida. Est√° es una visi√≥n un poco simple y limitativa del Tarot y de sus fant√°sticas posibilidades. El COLGADO revuelve, pues estamos en una sociedad en la que todo debe de ir r√°pido, donde las pruebas y los obst√°culos son raramente considerados bajo el √°ngulo de un fermento de la acci√≥n y, por regla general, de toda posibilidad de evoluci√≥n. No obstante, es cierto que el t√≠tulo de la carta se debe, para mucho,s a la repulsi√≥n que inspira. Pero conviene ir m√°s all√° de nuestras aversiones, afrontarlas cara a cara para definir y asumir lo que somos, y adonde queremos ir. En este sentido, parece que el propio nombre de la carta sea una pista. Nos
provoca, nos interpela, nos obliga a reaccionar para saber qu√© es lo que nos “bloquea”.
Fij√©monos ahora s√≥lo unos instantes sobre El DIABLO, otro malquerido de el Tarot. ¬ŅEs tan diab√≥lica esta carta como quiere indic√°rnoslo su t√≠tulo?. Observando sus manos y pies en garras, estar√≠amos tentados a responder que s√≠. Pero este diablo ofrece, a nuestro parecer, un rostro m√°s bien bonach√≥n. Est√° subido en la cima de un objeto que se parece mucho a los postes de amarre de los barcos. La parte esf√©rica, en la que est√°n situados sus pies es de color carne, mientras que las dos criaturas que est√°n atadas bajo sus pies est√°n unidas por un cord√≥n del mismo color a la base de color rojo. Estos dos seres, cuya expresi√≥n por lo dem√°s parece m√°s bien sonriente, poseen un rabo y dos orejas de fauno. Su frente √©sta ce√Īida por una banda roja, que en la cual est√°n fijados los cuernos de animales (o ramos). Los llamados cuernos son de color marr√≥n oscuro. El “DIABLO” posee dos alas de murci√©lago azules y parece tener en la mano la hoja de una espada. Su cr√°neo est√° recubierto por un extra√Īo sombrero color oro, que posee igualmente unas “ramas”. Bizquea y est√° vestido de forma rid√≠cula ostentando unos falsos senos. En cuanto a su sexo real, es dif√≠cilmente definible, desvelando esta parte de su anatom√≠a una equ√≠voca transparencia a trav√©s de un postizo azul.
En resumen, este diablo y se parecer√≠a m√°s bien a un personaje de comedias del arte, injuriosamente disfrazado y que da m√°s risa que miedo. La suma de sus cifras nos conduce a la carta VI, la de los ENAMORADOS. En un sentido, su significaci√≥n no est√° muy alejada de la del AS DE BASTOS, y podr√≠a revestir el sentido de un deseo bruto no trabajado. Carta de los impulsos primarios. Pero como ya hemos sugerido, el Tarot no ofrece sino respuestas binarias. Estamos en presencia de un juego maniqueo. Cada carta posee realmente en s√≠ misma el blanco y el negro… pero igualmente todos los matices intermediarios.
Aunque este cap√≠tulo est√° consagrado a una “desdramatizaci√≥n” de las cartas juzgadas ‚Äúnegativas‚ÄĚ, veremos m√°s tarde que una ” negativizaci√≥n” de los Arcanos “positivos”, es completamente necesaria para una buena comprensi√≥n del Tarot… y de nosotros mismos.
¬°Usted rechaza al diablo!:
Puede tratarse de un rechazo masivo de la sexualidad, de toda la parte animal de su ser. En este caso, se impone una lectura o relectura del “Mono Desnudo‚ÄĚ de Desmond Morris. El autor, c√©lebre zo√≥logo, examina en √©l a la especie humana como perteneciente al reino animal, analizando las similitudes de los comportamientos entre el hombre y las razas de primates, de las que ha surgido y a las cuales pertenece, para despecho de sus detractores. El rechazo de la sexualidad es tambi√©n el rechazo de la vida, las cuales est√°n totalmente mezcladas. En este sentido, tal problema puede necesitar un an√°lisis completo por un especialista.
Pero el DIABLO puede igualmente interpelar una persona sometida a sus instintos, llevando una vida disoluta y experimentando una especie de
culpabilidad. Ella pondr√° al inconsciente de una persona “en el filo de la navaja”, porque va a asumir mal sus impulsos al no saber elegir su sexualidad. O la de una persona “torcida”, que vive su vida de forma hip√≥crita, p√©rfida o falsa. Ni que decir tiene, que alcanzar√° a toda persona de educaci√≥n estricta o marcada por la religi√≥n. Y chocar√° sin duda, por identificaci√≥n, con todo individuo en situaci√≥n de dependencia, sea frente a la bebida, a la droga, o frente otras personas. Alguien que no sabe decir “NO‚ÄĚ, puede reencontrarse a trav√©s de esta carta y experimentar frente ella una situaci√≥n de rechazo.
Despu√©s de esta exploraci√≥n de las cartas que suscitan una antipat√≠a primaria, nos es obligado viajar entre las “cartas secundarias”, que engendran la reacciones m√°s diversas. Una reacci√≥n violenta frente a las cartas de “la JUSTICIA”, “la LUNA”, “el JUICIO”, “el LOCO”, “el MAGO”, o “el ERMITA√ĎO”, no son demasiado corrientes, aunque tampoco raras.
La alergia al LOCO resulta en parte de una interpretaci√≥n abusiva de la carta por profesionales del Tarot de todo tipo. En sentido estricto, esta carta significar√≠a “el genio”, y a la inversa… la locura. Reducir las sutilidades en el Tarot a esta dualidad draconiana, equivale en a resumir la f√≠sica cu√°ntica a las extrapolaciones (ciertamente apasionantes) Fritjof Capra y de Jean Charon…, por decirlo de alg√ļn modo.
Una vez m√°s, limit√©monos pues, a conocer los l√≠mites de la condici√≥n preliminar para poder intentar superarlos, es decir, a la observaci√≥n objetiva de la carta o, por lo menos, a la menos subjetiva posible. Un hombre, apoyado en un bast√≥n amarillo va por un camino del mismo color. Lleva zapatos rojos y un pantal√≥n azul. Su vestido, rojo, est√° sujeto por un cintur√≥n de color oro. Una de las mangas es del mismo color. Rodeando el rostro y coronando la cabeza, un extra√Īo peinado, igualmente amarillo oro, que parece m√°s bien el casco de un guerrero y un sombrero rojo de buf√≥n que parece confirmar una bola roja en una de las extremidades del tocado. Est√° mirando hacia el cielo y lleva en la punta de un palo, un saco de color carne. Se√Īalamos, no obstante, que lleva este saco de una manera extra√Īa. Su mano izquierda agarra el palo, curiosamente transportado sobre el hombro derecho. Trate de hacer lo mismo en tal posici√≥n y cu√©ntemelo.
Detr√°s del LOCO, un animal, que se parece extra√Īamente a un gato, pone sus patas en un objeto color carne que sobrepasa el pantal√≥n (¬Ņo lo empuja contra el vestido?). ¬ŅSe trata de alimento que trata de coger de la parte posterior del LOCO, de una zona de donde parece que est√° roto el pantal√≥n aunque no exista ninguna traza de rotura?. ¬ŅEmpuja el animal al hombre hacia delante, o por el contrario lo retiene?.
La repulsi√≥n frente al LOCO resulta muchas veces de una falta de confianza no s√≥lo en s√≠ mismo, sino en la generosidad de la vida. Azota a latigazos a una persona que ignora d√≥nde va, cuya existencia est√° desequilibrada, que no se atreve a nada y que reprime sus ganas de vivir. Marcar√° igualmente a aquellos que se imponen como “machos cabr√≠os emisarios” y manipulan los dem√°s desde una posici√≥n de v√≠ctima.
Llevándola hasta el límite, la carta del LOCO puede tetanizar a aquellos que tienen miedo de hundirse en la locura, o que esperan todo de los demás sin dar nada a cambio.
La JUSTICIA es una de las cartas m√°s “simples” del Tarot. Se trata de una mujer (o de un hombre, porque no est√° muy claro…) ataviada con un vestido rojo, con ribetes amarillos alrededor del cuello, recubierto con una capa azul. Sostiene con aire indiferente una espada amarilla que parece unida a un asiento del mismo color, como la tiara que lleva en la cabeza y como la balanza que sostiene con su mano izquierda. Ser√° rechazada, en primer lugar, por todos aquellos que experimentan un miedo visceral del orden, de la administraci√≥n, de la justicia. El trabajo sobre esta carta, bajo este √°ngulo, deber√° acompa√Īarse de una reflexi√≥n sobre las cartas que traducen la autoridad paternal. Pero la JUSTICIA puede descolocar a una persona para la cual toda elecci√≥n resulta dolorosa. O la que no parece dar un paso sin pedir el apoyo de los dem√°s, sinti√©ndose en estado de culpabilidad perpetua.
La carta de la LUNA es extra√Īa. En el fondo de un estanque de aguas azules, limitado, por un lado por una orillas en forma de trapecio, y por el otro por rocas que representan formas animales, una especie de langosta, tambi√©n de color azul, parece estar alerta con las pinzas dirigidas hacia lo alto. En el lado sim√©trico del estanque, dos animales color carne parecen jugar con las gotas multicolores que caen, o que suben hacia arriba, al Sol. Los dos animales se parecen a perros chinos completamente desprovistos de pelos. M√°s lejos, se ven dos torres amarillas.
Esta carta toca a los miedos inconscientes y puede perfectamente cristalizar la angustia latente de un individuo. No especialmente “amigable”, tampoco est√° lejos de parecer francamente hostil. No contentar√° f√°cilmente a aquellos que temen el surgimiento de su YO real, oculto por toneladas de falsos semblantes. Las personas que desconf√≠an de su imaginaci√≥n rechazan su parte de sue√Īos y de juego. Interpelar√° igualmente a todas aquellas o aquellos que desean fundar un hogar, tener un hijo, y que no consiguen concretizar sus deseos. Har√° gesticular a todos aquellos que identifican esta carta a las ciencias ocultas (lo que est√° oculto) y experimentan enfado, y hasta angustia.
Si el MAGO descoloca, su nombre no resulta extra√Īo en √©l. Recuerda al intrigante, al comerciante de ilusiones de las ferias de anta√Īo. Tramposo y falseador quiz√°, ¬Ņpero qui√©n no lo es de vez en cuando?. Al integrar el Tarot todos los aspectos de la vida, es l√≥gico que √©ste, est√© tambi√©n representado. Pero una vez m√°s desconfiemos de toda simplificaci√≥n preLOCOura. El personaje principal -posiblemente un hombre, lo que no es seguro… se presenta ante nosotros vestido de Arlequ√≠n. Una de sus perneras es azul y termina en un zapato rojo. La otra, roja, acaba con un zapato azul. El abdomen, hasta el ombligo, est√° dividido entre estos dos colores, rojo a la izquierda, azulada derecha. En la mitad del cuerpo, un cintur√≥n amarillo. La parte alta del cuerpo est√° vestida con estos dos colores fundamentales, pero esta vez, invirtiendo su polaridad. Observemos que estos dos colores est√°n repartidos de forma de desigual. Predomina el azul en la parte baja y el rojo en la parte alta. La regi√≥n de los brazos se divide en tres colores: rojo, amarillo y azul. El rojo se encuentran arriba a la izquierda (del MAGO) y abajo a la derecha. El hombre lleva un sombrero de alas ca√≠das (no vamos a entrar aqu√≠ en simbolismo freudiano barato…) amarillo en su centro, rojo en los lados. Tiene en su mano derecha una peque√Īa bola amarilla y la izquierda una varita del mismo color. Mira hacia abajo. Sus cabellos, aunque parecen amarillos, son blancos, con mechas amarillas. Ante √©l se encuentra una mesa de color carne en la que no se ven m√°s que tres patas. Sin embargo, la extremidad de la mesa, al no ser apenas visible (¬Ņhasta donde se prolonga?. ¬°Misterio!), no permite en absoluto afirmar que est√© desequilibrada… ¬°M√°s bien lo contrario!.
En esta mesa hay diversos objetos. Dos dados: uno lleva la cifra 5 y el otro la cifra 1. Si les sumamos (aunque no estuvi√©semos obsesionados por la numerolog√≠a, que no es m√°s que uno de los m√ļltiples filtros aplicados en el Tarot), obtendremos el 6, lo que nos reenv√≠a a la carta de los ENAMORADOS. A menos que el 1 y el 5 no nos manden a la carta XV, la del DIABLO. O que nos indiquen una similitud entre el MAGO y el PAPA (carta V). En todos los casos, debemos dirigirnos a las cartas duales, en las cuales un personaje principal se enfrenta a dos caminos, a dos seres diferentes. Una vasija cil√≠ndrica de color oro. Un cuchillo de mango azul. Un objeto del mismo color, relativamente indefinible. Un trompo (o un pe√≥n) rojo. Un cubilete del mismo color. Tres objetos ovales de color amarillo, que parecen unidos (¬Ņdinero, alubias, √°tomos?), 2 objetos ovales igualmente escindidos y un cesto de provisiones.
¬ŅQue quiere hacer el MAGO con todos estos objetos esparcidos?. ¬ŅEs que no sabe por d√≥nde empezar?. A menos que no est√© preparando, con estos sencillos objetos, algo extraordinario a su manera… Todo es posible. Todo est√° abierto. Est√° permitido imaginar cualquier cosa. Siempre a condici√≥n que en el momento de la tirada no sea ya la imaginaci√≥n quien hable, sino m√°s bien la l√≥gica intuitiva, la que nos une a nosotros mismos y al otro por un conjunto de coincidencias significativas.
Temer la presencia del LOCO en un juego de cartas podr√≠a muy bien revelar una ausencia del dominio de sus posibilidades, una explotaci√≥n demasiado parcial del potencial humano. O una verg√ľenza a acu√Īar sus dones, su valor personal. Tal actitud puede igualmente traicionar una irresoluci√≥n visceral. La persona es incapaz de decir entre las m√ļltiples posibilidades que se le ofrecen. Lo que no significa que un individuo que se encuentre en este caso, sea necesariamente “impactado” por el MAGO. Es necesario para eso que se a√Īada a ello una buena dosis de auto-culpabilidad.
El ERMITA√ĎO es igualmente una de las figuras sencillas del Tarot. Un hombre barbudo, que tiene un bast√≥n curvo de color carne, se ilumina con una l√°mpara amarilla, que tiene una de sus aristas roja. Lleva un vestido rojo, que cubre parcialmente con una capaz azul. Su capucha rojo cuelga encima de su capa, de la que un fald√≥n medio levantado deja ver el interior de color oro. Fij√©monos un poco m√°s en esta carta, sencilla simple vista, y descubramos las “anomal√≠as”. Por ejemplo, es curioso que los faldones de la capa se levanten solos, especialmente a nivel del cuello. La mano que lleva la l√°mpara, ¬Ņes realmente la del ermita√Īo?. No parece estar unida a su cuerpo. En este caso, esta mano guiar√≠a al ermita√Īo, aunque no le iluminar√≠a el camino… Otra “curiosidad”: Esta mano, tal como est√° colocada, se parece mucho al cuerpo de una mujer desnuda. ¬ŅPodr√≠amos tener ante nosotros a un falso devoto que, bajo o la apariencia de la religiosidad, no piensa m√°s que en el sexo?.
La retirada frente al ERMITA√ĎO es m√°s corriente de lo que se piensa. Resulta la mayor parte de las veces de un miedo a la soledad, pero tambi√©n de incapacidad de representar el papel de gu√≠a, de iluminador, papel que la persona, por orgullo, rechazar√° representar como para no desempe√Īar m√°s que el que sigue humildemente. Podr√° inquietar a toda persona susceptible de entrar en un camino que no ha escogido verdaderamente, pero que fue decidido por ella.
No es raro que uno se sienta en estado de debilidad, de disgusto ante el JUICIO. En principio, nada hay que temer de este √°ngel bonach√≥n, de cabellos rubios que posee igualmente alas en la cabeza. Lleva un h√°bito blanco con manchas rojas y se rodea de una nube azulada. Su cabeza est√° tocada por una aureola blanca. De la nube salen rayos amarillos y rojos. El √°ngel lleva una trompeta dorada, que tiene un bander√≠n blanco, sobre el cual se recorta una cruz color oro (esta es la √ļnica carta del juego donde est√° representado el s√≠mbolo del cristianismo). Por debajo de √©l, tres personajes desnudos est√°n rezando. Uno de ellos est√° de pie en una especie de balsa. Parece, de acuerdo con su peinado, que se trata de una mujer, pero est√° de espaldas. A su izquierda una mujer, a su derecha un anciano. Los tres tienen los cabellos azules.
El rechazo de esta carta implica un miedo a las miradas de los demás, una angustia real de encontrarse desnudo, bien sea del alma o del cuerpo, frente a la observación del prójimo. Pero puede también significar un rechazo de sus intuiciones, sacrificada a una lógica que no es siempre buena consejera.
El rechazo de la EMPERATRIZ est√° unida a un miedo de su feminidad. O de la mujer.
El rechazo del EMPERADOR a la aprensión del hombre. O de su propia virilidad.
Estas cartas a est√°n muchas veces unidas al PAPA y a la PAPISA, cuya repulsi√≥n traduce un problema en relaci√≥n a la autoridad paterna. Precisemos siempre nuestro pensamiento, para no dar de lado a las cr√≠ticas f√°ciles: No afirmamos que estos problemas sean los √ļnicos unidos a las susodichas cartas y que una interpretaci√≥n “negativa” deba necesariamente ir en ese sentido. Expresamos solamente que s√≥lo estos sentimientos nos parecen, en aquellos expresados por estas cartas, de naturaleza suficiente para provocar una repulsi√≥n brutal.