Tarotistas célebres: Etteila

El verdadero impulsor de la adivinación por el Tarot (dejando de lado a los zíngaros, verdaderos creadores de la misma), es Alliette, un peluquero de París que se autodenomina profesor de álgebra y que afirma haberse dedicado a la investigación de los secretos del Tarot desde 1753.

Alliette, que invirti√≥ su nombre para convertirse en Etteilla, pretende interpretar el Tarot seg√ļn las ideas de Court de Gebelin, pero en realidad lo que hace es adaptar el Tarot a su particular modo de adi¬≠vinaci√≥n, para lo cual lo modifica eliminando algunos arcanos mayo¬≠res e introduciendo otros en su lugar; tambi√©n ¬ęmoderniza¬Ľ los dibujos y los colores a su gusto. En una palabra, poco es lo que queda del verdadero Tarot en la versi√≥n de Etteilla.

De 1783 a 1785 publica sus trabajos en cuatro vol√ļmenes, el pri¬≠mero y el tercero aparecen en 1783, y el segundo y el cuarto en 1785. Este √ļltimo, titulado ¬ęManiere de se recr√©er avec le jeu de cartes nomn√©es Tarots¬Ľ, se compone de 256 p√°ginas de dif√≠cil lectura y aventuradas y fantasiosas teor√≠as. Veamos un ejemplo:

Etteilla, conocedor desde 1757 de que el original est√° basado en la ciencia de los n√ļmeros que practicaban los pueblos antiguos, ha cre√≠do necesario interrumpir el silenci√≥ guardado hasta ahora, para seguir en la misma l√≠nea y sentimiento del se√Īor Court de Gebelin, quien dijo haber reconocido que el juego de cartas llamado Tarot hab√≠a sido compuesto por los sabios egipcios, se llamaba el ¬ęlibro de Thot¬Ľ y encerraba la ciencia del universo. Este pueblo no traz√≥ un solo car√°cter o jerogl√≠fico sin encerrar en el mismo la religi√≥n, la adivinaci√≥n y la medicina universal … Esta obra fue compuesta en el a√Īo 1828 de la Creaci√≥n, 171 a√Īos despu√©s del Diluvio Universal, o sea, escrita hace 3.953 a√Īos. Esta obra es el fruto de la colaboraci√≥n de diecisiete magos entre los cuales el segundo es descendiente de Mercurio – Athotis, nieto de Cam y bisnieto de No√©. Este Tri-Mercurio, o tercer descendiente, decret√≥ que el ¬ęLibro de Thot¬Ľ era la expresi√≥n de la ciencia y del saber de sus antepasados¬Ľ

Tras leer estas líneas, hallamos perfectamente comprensible que Eliphas Levi a veces se muestre muy severo y otras veces bastante comprensivo al referirse a Etteilla, como en el capítulo XXI del Dogma, en que dice:

¬ęAlliette, de peluquero que era, se convirti√≥ en cabalista despu√©s de haber pasado treinta a√Īos meditando sobre el Tarot; Alliette, que cabal√≠sticamente se llam√≥ Etteilla al leer su nombre tal y como se lee en la escritura sagrada hebrea (de derecha a izquierda en lugar de izquierda a derecha), estuvo a punto de encontrar cuanto hab√≠a de oculto en este extra√Īo libro; pero al separar las claves del Tarot sin haberlas comprendido bien, invirti√≥ el orden y el car√°cter de las figuras, sin destruir completamente sus analog√≠as.¬Ľ Los escritos de Etteilla, que ya son muy raros, resultan fatigosos y oscuros. No todos ellos fueron impresos, y los manuscritos de este padre de los cartom√°nticos modernos todav√≠a permanecen en manos de un librero de Par√≠s que tuvo la bondad de ense√Ī√°rmelos. Lo m√°s notable que puede verse en ellos es la pertinacia, la incontestable buena fe del autor, que presinti√≥ durante toda su vida la grandeza de las ciencias ocultas y que hubo de morir a la puerta del Santuario sin poder entrar en √Čl, sin poder descorrer su velo.

Apreciaba poco a Agrippa y hacía mucho caso de Juan Belot, y no conocía nada de la filosofía oculta de Paracelso; pero en cambio poseía una intuición muy ejercida, una voluntad muy perseverante y más fantasía que juicio, lo que si bien no es suficiente para hacer de él un mago, era más de lo que precisaba para hacer de él un adivino vulgar muy hábil y, por consiguiente, muy acreditado.

Pero más adelante, en el capítulo XX del Ritual se muestra mucho más duro diciendo textualmente:

Etteilla o Alliette, preocupado √ļnicamente de su sistema de adivi¬≠naci√≥n y del provecho material que de √©l pod√≠a sacar; Alliette -repetimos- el antiguo peluquero, que jam√°s aprendi√≥ bien el franc√©s y la ortograf√≠a, pretendi√≥ reformar y apropiarse de este modo el ¬ęLibro de Thot¬Ľ. Sobre el Tarot que hizo grabar y que se ha hecho extraordinariamente raro, se lee en la carta veintiocho (el ocho de Bastos) este in¬≠genioso reclamo: ¬ęEtteilla, profesor de √°lgebra, renovador de la carto¬≠mancia y redactor (sic) de las modernas incorrecciones del antiguo ¬ęLibro de Thot¬Ľ, vive en la calle de Oseille n√ļmero 48, en Par√≠s¬Ľ.

Etteilla hubiera procedido mejor no redactando las incorrecciones de que habla; sus trabajos han hecho caer al antiguo libro descubierto por Court de Gebelin en la magia vulgar, entre las echadoras de cartas. Un axioma lógico dice que quien quiere probar mucho no prueba nada, y Etteilla es un ejemplo de ello; y sin embargo, sus esfuerzos le habían llevado a un cierto conocimiento de la cábala, como puede ver­se en algunos raros pasajes de sus ilegibles obras.

Ciertamente, el juicio de Eliphas Levi es muy duro, pero comprensible en quien consideraba el T arot un libro sagrado que no debía profanarse usándolo con fines profanos y utilitarios, como la cartomancia. Como veremos más adelante, Levi era un apasionado, casi un fanático de la cábala, y en cambio Etteilla consideraba que el Tarot, aparte de su valor esotérico, era también un instrumento de trabajo con el que ganarse la vida.

Por ello, Eliphas Levi, Papus y sus seguidores rechazan de plano la cartomancia de Etteilla, que tambi√©n tuvo los suyos (entre los que destaca Mlle. de Le Normand, que cre√≥ su propio juego de cartas que ya no tiene nada que ver con el Tarot). No obstante, debemos reconocer que incluso la adivinaci√≥n ¬ęortodoxa¬Ľ mediante el Tarot le debe mucho a Etteilla y a su ¬ęcartomancia vulgar¬Ľ, de la que ha tomado muchas ideas.

Etteilla dominaba el arte de sugestionar a la gente y tuvo la suficiente intuici√≥n e inventiva para adaptar y combinar el Tarot con un sistema matem√°tico derivado de las teor√≠as pitag√≥ricas, con lo que desarroll√≥ al m√°ximo la cartomancia, llegando a convertirse en el ¬ęGran Adivino¬Ľ y el ¬ęSumo Cartom√°ntico¬Ľ como le gustaba denominarse, es¬≠tableciendo su cuartel general en el Hotel Crillon de Par√≠s y consiguien¬≠do que el n√ļmero de sus seguidores y clientes llegara a superar cuan¬≠to pueda imaginarse.

Cre√≥ varias barajas conocidas como El Tarot Egipcio, El Nuevo Etteilla y El Gran Or√°culo de las Damas, todas ellas variantes del Tarot que, a pesar de alterar su l√≥gica y verdadera esencia, consiguen la finalidad de conquistar al gran p√ļblico y facilitan en sumo grado la tarea del cartom√°ntico al multiplicar infinitamente las posibilidades de interpretaci√≥n dando distinto significado a cada una de ellas seg√ļn salga del derecho o invertida, y posibilitando una mejor nemotecnia al escribir en cada una de ellas un concepto que resume lo esencial de su significado.

Como ejemplo de cuanto llevamos dicho, adjuntamos el grabado de algunas cartas del Gran Etteilla.

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Tarot de Etteilla